LA RESPIRACIÓN CONSCIENTE EN LA REGULACIÓN EMOCIONAL DE LOS NIÑOS

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LA RESPIRACIÓN CONSCIENTE EN LA REGULACIÓN EMOCIONAL DE LOS NIÑOS

La respiración consciente es una importante herramienta de auto-regulación. Nos hace notar al cuerpo y sus tensiones y apoya a calmar las emociones desbordadas o la mente inquieta. 

Por esto mismo es una habilidad que necesitamos fomentar en nuestros pequeños, sobre todo en los retos que nos enfrenta la vida contemporánea.
Cada vez en un mayor número de escuelas tienen actividades de yoga, consciencia plena, meditación y algunos artes marciales que van desarrollando esta habilidad desde edades tempranas.

La respiración consciente es algo que podemos aprender desde muy pequeños por el simple hecho de imitar, por cómo funcionan las neuronas espejo. Si ves a tu bebé de 4 meses de frente y tomas un gran respiro, es muy posible que intente hacer lo mismo.

Conforme van creciendo puedes ir educando la actividad. Cuando estén sensibles, cansados o irritables, puedes tomarlos en tus brazos y mientras los arrullas decir: Respira...respiremos y hacerlo tú, tu bebe sentirá la sensación de tu pecho y poco a poco la irá incorporando a su lenguaje corporal. 

Alrededor del año los niños comienzan a poder soplar de forma voluntaria, ese sería el segundo paso. Puedes empezar a soplar en una flauta, un espanta-suegras, una vela, soplar granitos de sal en la mesa, un silbato o hacer burbujas con un popote en un vaso con agua; E invitarlos a que intenten soplar. Tomará algún tiempo así que sé paciente. 
Cuando desarrollen esta habilidad tendrán ya una parte muy importante de la respiración consciente: La exhalación.
Cuando son más grandes, sobre todo llegando a los 2 años, y que por una cuestión NORMAL de desarrollo comienzan a experimentar emociones intensas y perder el control de las mismas, resulta útil que puedan respirar de forma consciente para ir tomando calma. Pero eso no sucede de forma sencilla por dos razones: La primera, por que el concepto de "respira", de forma integral, es complejo en esa edad. Y segundo, por que cuando un niñ@ ha perdido el control si tu le dices: "respira", seguro se va a molestar más. 

Así que para calmar las aguas en esos momentos lo que hay que hacer es conectar, primero que nada, reconocer la emoción: "Lamento que estés molest@, triste, cansad@, etc. Recuerda que si gritamos y lloramos no podemos hablar ni entendernos, vamos a tranquilizarnos y hablar de lo sucedido. ¿Te acuerdas como apagas la vela? sopla conmigo..." 

Desde el primer soplido (exhalación) notarás como se relaja un poco, depende de la situación las veces que tenga que hacerse, en ocasiones tienes que estar hablando de soplar burbujas en medio de la guerra, pero créeme tendrá sus recompensas. 

Si solo decimos "respira" no es una acción comprensible al inicio, por lo tanto, ni realizable; Pero al exhalar (soplar) por fuerza natural tienen que volver a inhalar y es ahí donde se completa un ciclo. 

Con el tiempo ellos notarán que respirar, soplar o exhalar es cómodo, se siente bien en el cuerpo tenso, la mente se acomoda y será una actividad que, si se continua fomentando, comiencen a hacer con más frecuencia y sin que tengas que recordar.

Quizá llegue un momento en que decir: "Vamos a respirar" implique respirar conscientemente pero también implique calmarse, reconocerse, guardar silencio y después abordar cualquier cosa con mayor calma y lucidez. 

Estoy segura que habrá mas de algún día en el que te noten enfadad@ o que estas perdiendo el control y ellos mismos sean los que te digan: "Respira mamá" o "Respira papá" y entonces este proceso será muy útil también para ti mism@. 

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  • Alondra Ramírez